Ilustración/relato (3): «Revelación»

Y seguimos con el juego Ilustración/relato, escribiendo relatos tomando como inspiración una ilustración de David M Rus. A partir de ahora con el interés añadido de que Nubian Singer también escribirá un texto a partir de la misma imagen. Aquí tenéis su ingeniosa versión de los hechos: Leer «Diálogos».

Mantis/hombre por David M Rus

  Revelación

Aka cruzó los límites del territorio de su tribu en busca de una respuesta.
  Los ancianos le habían reprendido por su idea de afilar piedras con sílex y utilizarlas contra los Mocha. Le dijeron que aquello era una aberración contra natura y que el Padre-que-les-creó se pondría furioso si la llevaban a la práctica. Aka se defendió apelando a las garras de oso que sus enemigos utilizaban para exterminarles, pero los ancianos no atendieron sus palabras y lo despacharon con un tajante «no es lo mismo». Aka estaba seguro de que aquella idea podía darles una oportunidad de sobrevivir y, dispuesto a demostrar que contaba con el beneplácito del Padre-que-les-protegía, partió más allá de la cordillera.
  El tercer día de marcha lo vio.
  Era un ser pequeño, de tórax esbelto, ojos grandes y largas antenas, cubierto por un delgado caparazón del cual el sol de la mañana arrancaba vivos destellos esmeraldas. Aka le tendió la mano y él aceptó la invitación encaramándose a su dedo índice. Fue entonces cuando pudiendo contemplar la criatura con más detalle, Aka observó maravillado sus dos extremidades superiores. Su último tramo era una réplica exacta de las dos dagas de piedra que él había tallado.
  A su regreso, los ancianos acogieron con gran asombro el descubrimiento y de inmediato ordenaron a todos los miembros de la tribu que aprendieran la técnica de afilado de Aka. En pocos días los últimos supervivientes de los Mocha acudieron a su poblado pidiendo de rodillas que les permitieran pasar a formar parte de los suyos.
  A partir de entonces Aka fue considerado el hombre más sabio y respetado del poblado y antes del deshielo fue nombrado jefe de los Campa. De la misma forma, aquella revelación hizo que la tribu dejara de lado al Padre-que-todo-lo-veía y pasara a venerar a Campamocha, que fue el nombre que le dieron a aquel pequeño ser verde.
  A su imagen y semejanza inventaron la azada y también el hacha. Gracias a ambos los frutos de la caza y la recolección resultaron más abundantes que nunca. Los Campa pronto fueron la tribu más poderosa del valle y no tardaron en convertirse en la única al derrotar a sus rivales y fusionarse con sus supervivientes.
  Con el paso del tiempo el clan devino una numerosa comunidad matriarcal dirigida por la esposa del difunto Aka. Cuentan que él fue el primero en morir decapitado al engendrar a su único hijo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Emoticons Smile Grin Sad Surprised Shocked Confused Cool Mad Razz Neutral Wink Lol Red Face Cry Evil Twisted Roll Exclaim Question Idea Arrow Mr Green