Diginovela

Leo en un suplemento dominical de cultura que el creador y productor de CSI, Anthony E. Zuiker, acaba de sacarse de la manga la enésima revolución de la forma en la que entendemos la literatura: la diginovela. Con ese nombre uno ya puede sospechar por dónde van los tiros. La editora española del invento, Maria Guitart, lo explica en el artículo con estas palabras, se trata de: «una novela que traspasa los límites del papel creando un universo propio con materiales audiovisuales». Pues eso. Una novela con vídeos intercalados que sirven de transición entre algunos capítulos. ¿Dónde están los videos? Pues en Internet, faltaría más, y se accederá a ellos mediante unas claves que se obtienen cada cinco capítulos. Según la misma editora:«creo que cada vez se extenderá más y es lógico porque poco a poco nos acostumbraremos a leer libros en soporte digital y nos permitirán tenerlo todo en el mismo momento: estarás leyendo el libro en tu tablet y clickarás directamente sobre el link en el mismo soporte, no tendrás que irte al ordenador a ver los vídeo. Me parece un paso más que lógico hacia una nueva dimensión de lectura. Creo que esto es el principio de algo muy grande». El entusiasmo de la mujer vendiéndonos el asunto es encomiable, al final y al cabo es su trabajo, pero por poco que uno medite sobre el tema y caiga en la cuenta de que el gran invento estriba en unos cuantos videoclips colgados en la red que conviene ver en un orden determinado, entiende que todo el asunto huele a bodrio, por mucho que se nos venda como la cuadratura del círculo. De hecho, los motivos que llevaron a la editorial a comprar la novela ya nos indican por dónde van los tiros: «antes de comprar la novela vimos el vídeo de promoción y tuvimos la sensación de estar viendo un capítulo de CSI». Por si hubiera pocos y mal repartidos entre sus tres franquicias. «Esta nueva forma de lectura te permite, no sólo adentrarte más en la historia sino que te hace formar parte de la investigación de la novela», es decir, que hasta ahora, el más pasivo de los ocios, el televisivo, asciende por obra y magia de la diginovela, a la más interactiva de las actividades. Introducir un código en una página web y visualizar el video correspondiente es una actividad tan pasiva como ver a la Esteban tirado en el sofá, y a mi entender, más que adentrarte en la historia lo que hace es echarte de ella, imponiendo voces, rostros y localizaciones, a los que tu imaginación, con libertad absoluta, ya había escogido para personajes y escenarios. Como leer el libro y ver la película al mismo tiempo. Nos pasamos el día bajo un chaparrón de información audiovisual. ¿Quién demonios necesita más vídeos?

7 pensamientos en “Diginovela

  1. J.E. Álamo

    ¡Y yo que creía que a eso se le llamaba cine! Leer es leer, poner el ojo del alma en marcha y recrear el universo de lo escrito en tu imaginación. No quiero imágenes (si acaso ilustraciones y tampoco demasiadas, que entonces tendré un comic). Si quiero leer es para caer al otro lado del espejo y explorar, alucinar y disfrutar con el terror y el amor. No quiero una película para eso. 😎

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  2. Mariko

    Hombre, que la aparición de nuevas tecnologías puedan dar paso a nuevas formas de literatura, es algo casi de perogrullo; pero esto de la diginovela no me parece muy interesante ¿qué puede llegar a aportar? ¿suplir las carencias de un texto? Como dice Joe, la gracia está en la relación de las palabras con tu imaginación. Lo otro, pues no lo veo…

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  3. Enric Herce Autor

    Eso es lo que me hace gracia, Mariko, el nulo interés literario de la propuesta, por mucho que se disfrace una novela, cuyo principal estímulo para los editores reside en su similitud con las series televisivas de su autor, de revolución literaria.

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