Cuentos brevísimos 2

Remito a los despistadillos al post donde explicaba de qué va esto.

caldero de oroTema: arco iris.
La niña con sobrepeso todo trenzas y ojos azules, vestidito azul con volantitos y zapatitos de charol lleg canturreando una cursi canción.
El gnomo la miró irritado desde el tocón sobre el que estaba sentado, mientras aspiraba otra bocanada de la artesanal pipa que sostenía con su mano derecha.
—Señor bajito, ¿es aquí el final del arco iris? —le preguntó la niña con su voz chillona. Antes de responderle, el gnomo aún aspiró dos veces más arrancando volutas de humo de la pipa. Terminó señalando con un parco gesto el cartel de su derecha que rezaba: FINAL DEL ARCO IRIS.
Por toda respuesta la niña empezó a dar saltitos y a soltar grititos histéricos de alegría. Finalmente preguntó:
—¿Y el caldero lleno de monedas de oro? —Sin decir ni mu, el gnomo señaló hastiado el enorme complejo comercial que había a su espalda, coronado por un titánico cartel luminoso: EL CALDERO LLENO DE MONEDAS DE ORO.
Tras otra exhibición de saltitos y sonidos agudos la niña preguntó: —¿Las rebajas empiezan hoy, verdad? —El gnomo asintió con la cabeza.— ¿No sabrá si ya les ha llegado la colección Adolfo Gautier Armani primavera/verano de microtangas?
La simple imagen de aquel mastodonte con el único atuendo de un microtanga bastó para que el pobre gnomo se atragantara con el humo. Cuando la tos cesó logró responder con voz ronca: —Pregunte en información.
—Muchas gracias, señor bajito —le respondió la niña encaminándose hacia el edificio con saltitos tan gráciles como los de un Tiranosaurus Rex bailando una jota.
Ya otra vez en soledad el gnomo añoró los lejanos días en los que la imaginación no precisaba de sponsors.
Tema propuesto: un billete de 100€ partido en dos.

Tema: una pareja rompe su relación el día del fin del mundo.meteorito
La lluvia había dejado en el aire un delicioso aroma de tierra mojada que Clara se detuvo a aspirar cuando salió a la calle con la maleta en la mano. Luego se interno en el parque mientras se encendían las primeras farolas.
Al fin libre.
Harta de pasearle infidelidad tras infidelidad por delante de las narices sin conseguir la menor reacción, había decidido dar ella el primer paso. Ni para eso tenía agallas el muy cretino. ¡Qué diferencia con Norberto! Un hombre de pies a cabeza y con el bolsillo tan lleno como el paquete.
Mientras cruzaba entre parterres y arbolitos empeza a canturrear incapaz de disimular tanta felicidad.
«It’s raining men. Hallelujah it’s raining…»
«Aquí y ahora empieza mi nueva vida», se dijo antes de que el primer fragmento de meteorito le reventara la cabeza.
Tema propuesto: Esa canción de la radio.

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