Cosas que hacer en Lisboa (y alrededores) cuando estás muerto

Regresar al medievo.

Convento do Carmo

Castelo de São Jorge

Sé de Lisboa

Claustro de la Sé

Castelo dos Mouros (Sintra)

Regresar a la época de los grandes descubridores.

Monumento dos Descubridores

Capela de São Jerónimo

Claustro do Mosteiro dos Jerónimos

Codearte con la realeza.

Palácio Nacional de Queluz

Jardins Palácio Nacional de Queluz

Y visitar sus caprichos.

Palácio da Pena (Sintra)

Pisar el punto más occidental de la Europa continental.

Cabo da Roca

Pasear en tranvía.

Électrico 28

Pasear bajo el mar.

Oceanário

Adquirir visión térmica.

Pavilhão do Conhecimento

Meterte en la boca del infierno.

Boca do Inferno (Cascais)

Contemplar a Turner.

La desembocadura del Sena. Museu Calouste Gulbenkian

Bajar al pozo inciático.

Poço iniciático. Quinta da Regaleira (Sintra)

Tomar un café con Pessoa.

Café A Brasileira

Escuchar O fado.

Bairro Alto

Ponerte fino, fino.

O Eurico

12 pensamientos en “Cosas que hacer en Lisboa (y alrededores) cuando estás muerto

  1. Enric

    Lo he gozado cosa bárbara, Verónica. Las fotos, pues se hace lo que se puede. Definitivamente nuestra Olympus no está a la altura cuando se trata de interiores con poca luz, es decir, cualquier museo o catedral en los que no dejen utilizar flash, y a veces ni con flash. El resto lo saca la mar de bien. La del tranvía, para estar tirada en movimiento hacia otro objeto en movimiento la verdad es que quedó bastante apañada.

    Claudio, lo tuyo es que es un no parar, bribón.

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  2. Enric

    Nada Claudio, no te preocupes. Lo malo de las vacaciones es que siempre se quedan cortas. Lo bueno es que tarde o temprano siempre vuelven. Y qué narices, tal y como está el patio, tener ganas de que lleguen es señal de que se tiene curro, y eso ya es mucho.

    Hombre Joe, tú si que sabes. Por cierto, David Mateo ha dejado en su blog una entrada la mar de interesante sobre la ciudad eterna.

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  3. Enric

    Pues no, la verdad es que no conocía esa costumbre de las toallas, aunque la intuyo algo viejuna, del estilo ir a comprar queso a Andorra. 😀
    Un abrazo. Sigue bien por Sinera.

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  4. Maria

    Hola,
    me encanta lisboa, me encanta, me encanta, me encanta. Y qué envidia ver estas fotos! Yo también tengo la de Pessoa. Y qué sitio más caro és A brasileira. Y los tranvías, e o Teijo, ay! Y el pescado! En Cascais, comí en un restaurante dónde comí el mejor pescado de mi vida…

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  5. Enric

    Hola Maria.
    Lisboa se te mete bajo la piel y aunque regreses a casa sigue estando ahí. Te descubres pensando en sus cuestas, en su tranvía, en su gente, en su luz, en el momento menos pensado, casi sin darte cuenta. La saudade, ese sentimiento intraducible, ya forma parte de tu alma y sólo te abandonará el día en que vuelvas a recorrer sus calles.
    Me alegra mucho que las fotos te hayan evocado buenos recuerdos.

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