Burmar Flax

Burmar FlaxEl niño se detuvo junto a la silla, mirándole fijamente con ojos rasgados de un azul triste. Enric le observaba divertido. Recordaba perfectamente aquella ropa: la camiseta granate de manga corta, los tejanos hasta las rodillas con tirantes y las zapatillas de tela estampada.
—¿Qué pasa, Kike?
El niño le sonrió y abrió el puño derecho mostrándole dos duros.
—Mamá me ha dado para un flash.
—Esto es genial, ¿verdad?
—Sí.
—¿Y de qué te lo vas a comprar? ¿De fresa? ¿Naranja? ¿Tal vez limón…? ¿Cola?
—Lo quería de menta.
—De menta… no recordaba ese sabor.
—Sólo lo tienen los gordos. Los de veinticinco. Mamá me ha dado para uno de diez.
—Vaya, eso es un problema.
—Sí.
—¿Quieres que te preste lo que te falta?
—Bueno.
—¿Pero me lo devolverás, ¿no?
—Sí.
—A ver qué encuentro por aquí —dijo Enric revolviéndose el bolsillo—. Vaya, tenemos otro problema.
  El niño miró con interés las monedas que el hombre sostenía.
—Sólo tengo euros.
—¿Qué son eso?
—Dinero.
—El señor de la bodega quiere pesetas.
—Pues lo siento, pero no podré ayudarte.
—Bueno.
  Kike se guardó los dos duros en el bolsillito del peto tejano y permaneció en silencio mirando la silla de ruedas. Finalmente se atrevió a tocar su superficie con el dedo índice de la mano derecha, con la misma cautela que comprobaría si un bicho sigue vivo.
—¿Te gusta? Es genial para echar carreras.
  Por toda respuesta el niño le miró muy serio, como si acabara de decir una estupidez.
—¿Nunca volver+?s a andar?
—No, me temo mucho que no. Soy parapléjico.
—¿Qué es eso?
—Tengo una lesión en la médula que me impide mover los brazos y las piernas.
—¿Cómo te la hiciste?
—Fue en un accidente de tráfico, me salí de la carretera.
—¿Te duele?
—No siento nada —respondió levantándose de la silla y tomándole de la mano—. Se hace tarde. ¿Qué te parece si te acompaño a comprar ese flash y luego vamos para casa?
—Vale.
  Cruzaron entre los columpios del parque: junto a la bola de hierro amarilla donde su hermana se partió un diente jugando a dar volteretas y junto al tobogán que se calentaba con el sol y te quemaba las pantorrillas si vestías pantalón corto; uno de los columpios tenía una cadena rota y pendía ladeado, en el otro, una madre empujaba suavemente a su hija de unos cuatro años. Cruzaron la calle y se internaron bajo los porches donde solían jugar al escondite y a policías y a ladrones. En una de las últimas columnas de la izquierda todavía podía verse el corazón que grabó con las letras «E» y «N» en su interior. No lejos de allí, Noemí le había dado su primer beso a cambio de una bolsa de pipas. Salieron a la plaza donde estaba el quiosco en el que compraba los sobres de soldaditos de plástico y los tebeos de superhéroes, justo al lado de la bodega del señor Matías.
—Kike —dijo Enric deteniéndose frente al pequeño establecimiento. El niño le miró por debajo del rubio flequillo—. El día que cumplas los treinta y dos, después de la fiesta, quédate a dormir en el piso de Marta.

Soldaditos de plástico Montaplex—¿Cómo está su hijo?
—Pues ya ve, sin muchas ganas de charla. Hoy tiene uno de esos días.
—¿Hace calor, verdad?
—Mucho. Y sólo estamos a junio. Verá en pleno agosto… no habrá quien lo aguante.
—Enrique, ¿cómo va el paseo?
—Lleva toda la tarde mirando esa furgoneta aparcada ahí.
—¿Burma Flá? ¿Y eso qué son? ¿Caramelos?
—No mujer, son golosinas congeladas de esas que comen los críos.

7 pensamientos en “Burmar Flax

  1. Ricardo G. Yayo

    Con mucho retraso (y unos miles de km después jejeje) quería decirte que me ha gustado mucho el relato. Tiene ese toque de “dejarte tocado”, de hacer que se te agarre al estómago una sensación extraña que me gusta en los cuentos que leo y que me gustaría poder darle a lo que escribo.

    ¡Felicidades!

    PD: Suerte en el TDL 6, la váis a necesitar jejeje

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  2. Enric

    Muchas gracias por tu comentario, Ricardo. Me alegra muchísimo que te llegara.
    Es en las entradas con relatos, dibujos y otros donde más se agradece conocer la opinión de la gente por aquello del siempre valioso feedback y curiosamente es allí donde menos comentarios suelo recibir. Supongo que aquellos a quienes gusta considera que no hace falta dorar la píldora, y los que no, se abstienen, igual por miedo a herir sensibilidades, no sé, total, qué te voy a contar.

    P.D. Mucha suerte a ti también en el TDL VI. Visto lo visto quedar entre los 28 que pasen la primera ronda va a ser más difícil que pillar una Wii el día de su lanzamiento. 😆
    Espero que nos veamos en la fase final, y si no, que nos quiten lo bailao.

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  3. Ricardo G. Yayo

    Bueno, ahora que no nos ve nadie (tal vez sólo javier “stardust” 😆 ) te cuento mi opinión. Habiendo leído todos los relatos me da la impresión de que hay grupos muy fuertes como el Pegaso y otros más flojos como el Casiopea. Espero que el sorteo de grupos te haya sido propicio 8)

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  4. Enric

    De momento sólo llevo leídos dos grupos y en ambos el nivel es alto. Supongo que cuando los haya leído todos tendré la misma impresión que tú: que hay grupos muy chungos y otros más asequibles. Pero bueno, el elemento azar era algo que todos sabíamos que tendría un peso importante en la distribución de los grupos. Será una pena que buenos relatos queden fuera de la publicación, mientras que otras de menor calidad se cuelen ahí por haber ido a parar a un grupo fácil.
    De todos modos también hay que contar con el imprevisible gusto personal de los votantes. Pero bueno, en eso radica el encanto del TDL. En cuanto aparezcan los posts con las votaciones empezará la emoción de verdad.
    Yo también espero que el reparto te haya sido favorable. 😉

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  5. Ricardo G. Yayo

    Perdona, no debería haber dicho nada de los grupos hasta que terminara la primera fase. Tal vez sea el participar por primera vez lo que hace que esté un poco nervioso y a la espectativa para poder gritar luego “¿es que no han leido lo mismo que yo?” cuando las votaciones no coincidan con mis gustos 👿
    Total, sólo queda un mes de comerme las uñas 😆

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  6. Enric

    Bueno, yo no creo que hayas desvelado nada que vaya contra las normas. Sólo has comentado un grupo en el que según tu criterio, la cosa va a estar reñida y otro en el que te costaría escoger, criterio que seguramente no coincidirá para nada con el de otra gente. Tus palabras no influencian para nada la posible votación de otros usuarios que puedan leer esto pues, sea como sea, en cada grupo hay que votar a diez, y de cara a la segunda fase, que un grupo sea globalmente más flojo que otro no significa que en él no pueda encontrarse un relato excelente, con lo que tu comentario no afecta a la segunda ronda.
    Tampoco das pistas sobre el grupo en que se encuentra tu relato, pues los has leído todos, ni influencias votaciones ajenas, pues no das títulos, o sea que por mí puedes estar bien tranquilo. De todos modos si quieres que te borre el comentario no tienes más que pedírmelo.

    Si ahora estás un pelín nervioso espera a que se abran los posts con las votaciones y no te digo cuando se acerque el final. Tremendamente estresante, y tremendamente divertido. Ya te veo entrando cada diez segundos en busca de nuevos datos. 😆
    La ventaja es que luego puedes desahogarte expresando tus opiniones sobre los distintos relatos en los posts que cada autor abre para tal fin, vaya, al menos las otras veces se hizo así y supongo que esta también.

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